Page 96 - Libro de Compilacion 2019_Neat
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                  concretamente, de la vida política, no sin antes estudiar asuntos como la familia, el                  pueblo, el Estado, y las relaciones que florecen de estos, como la propiedad, la                  adquisición  de  bienes,  la  libertad,  la  esclavitud,  los  sistemas  de  gobierno,  las                  clases de poder, entre otros.                        De esta manera, alega que el Estado es una asociación de hombres, y que                  toda asociación, a su vez, no nace sino en vista de algún bien, y, por lo tanto, el                  Estado persigue y tiene como objeto al bien. Luego acentúa que la naturaleza, ha                  creado  a  unos  seres  para  mandar,  y  a  otros  para  someterse,  y  de  allí,                  naturalmente,  se  produce  la  relación  señor-esclavo,  aseverando  que  el  dueño                  despliega las virtudes de razón y previsión para mandar, mientras que el esclavo                  las  facultades  corporales  para  obedecer  las  órdenes.  Asimismo,  precisa  a  la                  familia  como  una  asociación  natural  e  indeleble,  y  que  la  agrupación  de  varias                  familias  crea  al  pueblo,  y  a  su  vez,  que  la  asociación  de  este  último  resulta  el                  Estado.                        Sobre tal asociación planteada por Aristóteles, para Salvador (2007), se trata                  de  una  “agrupación  de  hombres  libres  unidos  por  algo  en  común:  la  amistad                  manifestada  mediante  un  acuerdo  que  permite  la  distribución  justa  no                  necesariamente  igual  entre  ellos  de  los  beneficios  que  se  consiguen  al  estar                  asociados”, (185). Ahora bien, el paso histórico siguiente que se puede llegar a dar                  o  no,  depende  de  las  condiciones,  es  que  unos  parlamentarios  buenos                  establezcan una ordenación jurídica y política que permita al estado, o a cualquier                  asociación humana, conseguir el ideal político, que sería la vida buena o excelente                  y la felicidad que es inconmovible de la vida en comunidad.                        Al  llegar  al  punto  anterior,  es  necesario  referir  un  punto  de  prolongada                  meditación que es el de las relaciones entre la ética y la política descritas arriba. A                  nadie se le encubre que en medio del clima de inseguridad social en que vivimos                  estimulado por las grandes revoluciones y, en algunos casos, catástrofes políticas                  de nuestra época, hay un regreso a la reflexión filosófica que ha tomado la forma                  de una remozada búsqueda de las razones éticas que alimenten y fortalezcan las                  nuevas formas de la convivencia humana en crisis. No se trata de buscar lo que                  nunca existió, aquello del paraíso perdido. Es cada vez más irrespirable la trama                                                             96
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