Page 211 - El cazador de sueños
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Estaban a punto de salir: cuatro tripulaciones de helicópteros de combate, con
hombres de Owen Underhill sustituyendo al personal de la ANG que había traído los
CH-47. Ya temblaba el aire con el estruendo de las hélices. Entonces llegó la orden
de Kurtz anulando el despegue.
Owen la pasó y movió la cabeza a la izquierda. Ahora estaba en el canal privado
de Kurtz.
—¿Qué coño pasa, con perdón? —preguntó.
Ya que había que hacerlo, prefería que fuera deprisa. Era peor, mucho peor que lo
de Bosanski Novi. Restarle importancia diciendo que los grises no eran seres
humanos no colaba, al menos para él. Unos seres capaces de construir algo como el
Blue Boy (o como mínimo pilotarlo) eran más que humanos.
—Oye, que no es culpa mía —dijo Kurtz—. Dicen los meteorólogos de Bangor
que esto dentro de nada se despeja. Es lo que se llama un Alberta Clipper. En media
hora salimos. Máximo tres cuartos. Ya que se nos ha jodido todo el instrumental de
navegación, y que podemos esperar (porque podemos), más vale dejarlo para dentro
de un rato. A la larga me lo agradecerás.
Eso lo dudo mucho.
—Recibido. —Owen giró la cabeza a la derecha—. Conklin —dijo.
En aquella misión no había que llamar a nadie por su rango, y menos por radio.
—Sí, s… Le recibo.
—Diles a los hombres que esperamos de treinta a cuarenta y cinco minutos.
Repito: de treinta a cuarenta y cinco.
—Recibido. De treinta a cuarenta y cinco.
—Pon un poco de marcha.
—Recibido. ¿Algo en concreto?
—Lo que te guste. Mientras no sea el himno del escuadrón…
—Recibido. No poner el himno del escuadrón.
A Conk no se le animó la voz, señal de que Owen no estaba solo en su rechazo a
la misión. Claro que Conklin también había participado en la de Bosanski Novi del
95. Empezó a sonar Pearl Jam en los cascos de Owen, que se los quitó y se los dejó
colgando del cuello como un collar de caballo. No le gustaba Pearl Jam, pero estaba
en minoría.
Archie Perlmutter y sus hombres iban y venían con tanta prisa que parecían
gallinas decapitadas. Algunos esbozaban un saludo con la mano, pero lo dejaban a
medias, ponían cara de a ver si me ha visto y miraban de reojo el helicóptero verde de
reconocimiento donde estaba sentado Kurtz con los cascos bien ceñidos y el Derry
News delante de la cara. Parecía enfrascado en la lectura del periódico, pero Owen
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