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SEGURIDAD Y LIBERTAD
Ofende indudablemente a nuestro sentido de justicia el que alguien tenga
que sufrir una gran disminución de sus ingresos y el amargo fracaso de todas
sus esperanzas sin cometer por su parte ninguna falta y a pesar de un trabajo
difícil y de excepcional destreza. Las demandas de ayuda del Estado de quie-
nes así sufren, a fin de salvaguardar sus legítimas aspiraciones, reciben, sin
duda, la simpatía y el apoyo popular. La aprobación general de estas deman-
das ha tenido por efecto que el Estado interviniera en todas partes, no sólo
para proteger a las personas así amenazadas de duros sufrimientos y priva-
ciones, sino para asegurarles la percepción continuada de sus antiguos in-
gresos y guarecerlas de las vicisitudes del mercado. 5
No puede, sin embargo, darse a todos la certidumbre de unos determi-
nados ingresos si ha de concederse alguna libertad a cada cual para que elija
su ocupación.Y si se procura a algunos esta certidumbre, se convierte en un
privilegio a costa de los demás, cuya seguridad disminuye con eso necesa-
riamente. Fácil es demostrar que la seguridad de unos ingresos invariables
sólo puede procurarse a todos mediante la abolición completa de la libertad
en la elección del empleo de cada uno. Y, sin embargo, aunque esta garantía
general de las legítimas esperanzas se considera frecuentemente como el ideal
pretendido,no es cosa que en serio se haya intentado.Lo que constantemente
se hace es conceder esta clase de seguridad de manera fragmentaria, a este
grupo o al otro, con el resultado de aumentar constantemente la inseguri-
dad de quienes quedaron abandonados a su suerte. No es maravilla que, en
consecuencia, el valor atribuido al privilegio de la seguridad aumente cons-
tantemente y que su demanda sea cada vez más apremiante, hasta llegarse
a que ningún precio, ni siquiera el de la libertad, parezca demasiado alto.
* * *
Si quienes ven reducida la utilidad de sus esfuerzos por circunstancias que
no pueden ni prever ni dominar fueran protegidos contra las pérdidas in-
merecidas, y si a quienes ven aumentada su utilidad social se les prohibiera,
5. Sugerencias muy interesantes para mitigar estos sufrimientos, dentro de una sociedad liberal,
las ofreció recientemente el profesor W.H. Hutt en un libro que merece un estudio cuidadoso (Plan
for Reconstruction, 1943).
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