Page 154 - Confesiones de un ganster economico
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                        vida.
                           Paula tenía el cabello largo y rubio, y ojos de un verde intenso, que no es la idea
                        que muchos extranjeros tienen de las colombianas. Su padre y su madre eran
                        inmigrantes oriundos del norte de Italia. Ella siguió la tradición familiar del diseño de
                        moda, pero no se detuvo ahí sino que fundó un pequeño taller donde transformaba sus
                        creaciones en prendas, que vendía en boutiques de lujo de todo el país así como en
                        Panamá y Venezuela. Era una mujer profundamente compasiva, que me ayudó a
                        superar algunos de los traumas personales de mi fracaso matrimonial, y también
                        empezó a corregir algunas de mis actitudes hacia las mujeres que afectaban
                        negativamente a mi conducta. También me enseñó mucho sobre las consecuencias de
                        lo que yo haría en mi trabajo.
                           Como he mencionado antes, creo que la vida se compone de una serie de
                        casualidades imprevisibles para nosotros. Desde mi punto de vista éstas comprendían:
                        ser hijo de un maestro, criarme entre chicos en un instituto rural de New Hampshire,
                        conocer a Ann y al tío Frank, la guerra de Vietnam y conocer a Einar Greve. Sin
                        embargo, las casualidades nos exigen tomar decisiones. Nuestro modo de reaccionar,
                        las acciones que emprendemos para enfrentarnos a las situaciones, ahí es donde
                        demostramos que somos distintos. Por ejemplo, destacar en aquel instituto, casarme
                        con Ann, ingresar en el Peace Corps, elegir la carrera del gangsterismo económico...
                        todas estas decisiones me habían conducido al lugar en que ahora me encontraba.
                           Paula fue otra coincidencia, por cuyo influjo emprendí acciones que cambiaron el
                        rumbo de mi vida. Antes de conocerla me había acostumbrado a hacer mis
                        componendas con el sistema. A menudo cuestionaba lo que estaba haciendo, y otras
                        veces sentía remordimientos, pero siempre encontraba la manera de racionalizar mi
                        permanencia dentro del sistema. Me parece que Paula apareció en el momento más
                        oportuno. Tal vez me habría lanzado de todos modos, después de todo lo que había
                        experimentado en Arabia Saudí, Irán y Panamá. No obstante, estoy seguro de que así
                        como fue una mujer, Claudine, quien intervino en grado decisivo para que me uniese a
                        las filas de los gángsteres económicos, así también otra mujer, Paula, fue el
                        catalizador que yo necesitaba en este otro momento. Ella me persuadió de mirar
                        dentro de mí mismo y darme cuenta de que jamás sería feliz si continuaba por ese
                        camino.



























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