Page 99 - El disco del tiempo
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momento en que yo llegué. Y ahora está aquí… qué coincidencia.
—No es extraño. La mayoría de los turistas vienen a ver las mismas cosas. Le
voy a preguntar de dónde es.
—¡No!
—¿Por qué no? Es lo más natural. Los jóvenes hablan con los jóvenes cuando se
encuentran por el ancho mundo.
Nuria se alejó. Sin saber por qué, presentía que ese muchacho desconocido
estaba relacionado de alguna manera con su búsqueda. Caminó entre los
vericuetos del palacio tratando de aproximarse a la esencia de esa remota
sociedad. Marco regresó a los veinte minutos.
—No vas a creer lo que me contó.
—¿Quién?
—El francés. Ese que está ahí agachado tratando de hacer hablar al suelo. Por
cierto, se llama Philippe. Habla español bastante bien…
—¿Qué te dijo? —Nuria estaba francamente intrigada.
—Que un sujeto de una universidad griega le mandó un correo electrónico con la
propuesta de pagarle un viaje a Creta, a condición de que intentara descifrar el
Disco de Festos y pusiera el resultado de su trabajo en un sitio en internet —
Marco reía de buena gana.
—Qué historia tan disparatada. Ha de ser mitómano, ¿no crees?
Philippe se sentía en su elemento.
—No cabe duda. Si uno sueña algo con la fuerza suficiente, se convierte en
realidad —pensaba mientras dejaba que la tierra de Festos se deslizara entre sus
dedos. Estaba en el último compartimento, en la fosa ocho de la construcción
ciento uno, donde hacía casi cien años Pernier, el arqueólogo rival del rutilante
Arthur Evans, encontró el disco de arcilla.