Page 256 - Educación en Bolivia (Warisata) y México (Chuminópolis) Arturo Vilchis
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V. Plan-Programa de la Escuela Racional 261
nópolis se fundó en un eje o dirección fija, recibido como un le-
gado, y en un eje variable, adquirido en el curso de la experiencia
comunitaria e individual. Ambos ejes modelados por las energías,
estímulos o situaciones del ambiente, de las circunstancias. Por
ello, en Chuminópolis se acordó un ambiente educativo al “aire
libre”, de la escuela del trabajo extramuros, lo que significaba
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un ambiente de libertad. Libertad no sólo en el sentido vitalista de
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Montessori, sino identificada con actividad y con sentido social:
a un medio en que las necesidades y las circunstancias le atrofien una parte de la
herencia progresiva y, por tanto, no llegue a cumplir su verdadera misión en la vida.
[…] Selección por eficiencia congénita, obedece a una ley derivada del concepto
monástico de la creación, de la ley biogenética de Muller, y Haeckel la aplicó a
la psicología”. Oriente, Órgano de la Escuela Racional, vol. I, núm. 1, Mérida 15 de
septiembre de 1917, pp. 3-4.
27 “Se atiene a los fundamentos biológicos de la Escuela del Trabajo en el ins-
tinto de constructividad que es el más activo en la infancia y que lleva a golpear, a
cortar y a reunir los objetos para integrar su conocimiento del mundo exterior”,
Daniel Eissette [Ricardo Mimenza Castillo], “Un nuevo libro, ‘De las Tortillas de
lodo a las ecuaciones de primer grado’”, en La Voz de la Revolución, Mérida, 29 de
abril de 1917, p. 4. También en Oriente Órgano de la Escuela Racional, Mérida, vol.
II, núm. 2, octubre de 1918, p. 3.
28 Para Montessori, más que la percepción y desarrollo de un ser social, po-
lítico, se percibe un ser biológico: “El verdadero desarrollo no depende de la
precoz adaptación del ser infantil a las finalidades de la especie, sino de la posi-
bilidad de que este realice las condiciones de vida necesaria en cada momento
de su propia evolución”. Su posición era vitalista (como Bergson y Simmel), no
la inspira, la libertad como necesidad de revolución social, sino la libertad como
condición de la expansión de la vida, pura y simple. Véase sobre el Método de
M. Montessori, El método de la pedagogía científica aplicado a la educación de la infancia,
Madrid, Biblioteca Nueva, 2003. Así como M. Montessori, Ideas generales sobre mi
método, Buenos Aires, Losada, 1948, p. 18.
29 No simpatiza con el sentido vitalista de Montessori, sin embargo, si se ad-
hiere a la relación entre formación de disciplina a partir de la actividad, desde
la libertad y para el desarrollo del infante, como lo hizo al citar las palabras de
Montessori en su prospecto educativo: “He aquí otro principio difícil de entender
y de aceptar para los partidarios de la escuela actual: ¿cómo obtener la disciplina
en una clase de niños en libertad? En nuestro sistema tenemos ciertamente un