Page 266 - Educación en Bolivia (Warisata) y México (Chuminópolis) Arturo Vilchis
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V. Plan-Programa de la Escuela Racional  271




               El deber se percibió más que como castigo o norma a respetar,
            como una consigna de trabajo voluntario, entre el acuerdo propio
            y la ayuda-influencia, determinada por los demás alumnos. El de-
            ber no sólo implicó una realización parcial, un tanto individual,
            en virtud de su autonomía relativa adquirió una responsabilidad,
            característica que lo incluyó en un sistema colectivo y rotativo de
            deberes-trabajos en la escuela, es decir, cada deber respondió a
            ejercer las funciones intelectuales y morales de la organización co-
            lectiva de los niños. El sistema colectivo de deberes-trabajos era
            una articulación de tareas individuales, como parte de una tarea
            colectiva, en donde todos actuaban y se enfrentaban con las mis-
            mas dificultades, lo que les llevó a sentirse en una comunidad. La
            introducción a la sociedad, al organizarse y agruparse en un nú-
            cleo escolar, fue una toma de conciencia del consenso humano,
            misma que significó no una libertad espontánea, sino un proceso
            de elevación humanística y mutua, bajo una estricta disciplina de
            sí mismo y una introducción a la fraternidad. 49



            la moral escolar
            El trabajo, la actividad manual encaminaba las potencias físicas e
            intelectuales del niño, la otra parte de la educación integral era el
            desarrollo de la voluntad a partir del desvanecimiento del egoísmo
            y transformarlo en concordia. El egoísmo se transformaría lenta-
            mente en un sentido de actividad en conjunto y de armonía en co-
            munidad, siempre bajo la necesidad del libre desarrollo del niño:





               49   “La fraternidad que predomina entre los educandos no ha sido impuesta
            por nosotros, porque no amparamos ni protegemos a nadie, cada quien ha obte-
            nido su línea de conducta actual por su manera de ser entre sus compañeros, es
            una resultante de la solidaridad”. “El primer año de labor”, en Oriente, Órgano de la
            Escuela Racional, Mérida, vol. I, núm. 12, agosto de 1918, p. 4.
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