Page 277 - Educación en Bolivia (Warisata) y México (Chuminópolis) Arturo Vilchis
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282 Educación en Bolivia (Warisata) y México (Chuminópolis)
La asamblea era regulada por un grupo de representantes o
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delegados que tenían la facultad de representar a los demás alum-
nos, a “la base” de la estructura escolar. Coordinaban y ejecuta-
ban las determinaciones de los miembros a través de una toma de
decisiones de dirección horizontal. Los miembros, cada alumno,
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podía expresar cualquier opinión y usar cualquier táctica que no
estuviera en contradicción con los principios aceptados, además
de que tales tácticas no perjudicaran las actividades de los demás.
El objetivo de la asamblea y la participación de todos los alum-
nos en la misma era promover un sentido de comunidad, de la
confianza en las propias capacidades de cada uno y del grupo en
conjunto, a fin de que todos debieran participar en la gestión pro-
pia de la escuela. Por lo cual, los objetivos y principios se estable-
cían en el marco de una aceptación en el que los individuos y los
grupos exponían sus propias ideas y su interpretación de las ac-
tividades acordadas. Todos los alumnos estaban habilitados para
el desarrollo integral de los individuos y de la autonomía de la
76 La forma organizativa de asamblea y/o consejo fue retomado años des-
pués (1922), como instalación de Consejos de Maestros en el Estado de Yucatán.
Manifestaba la implantación de los profesores en un Consejo de Maestros, quie-
nes designaban por mayoría al nuevo director, “que no podrá ser reelecto, sino
después de haber sido directores todos los maestros del colegio respectivo”, es
decir, una dirección rotativa, entre todos los miembros de una escuela. “Ordena-
mientos escolares de carácter racionalista, 1922”, en Freddy Espadas Sosa, Políti-
ca educativa y revolución: Yucatán 1818-1924, Mérida, vol. II, sepy/Upn, 2010, p. 70.
77 “En las sesiones del Comité aprendemos a expresarnos con corrección y
claridad. Cuando toma la palabra alguno y propone algo, el Presidente lo pone a
discusión después a votación y por último la Secretaria recoge los votos. En una
de las sesiones últimas, un compañero propuso que Oliverio fuera conductor de
una carreta de mano que hizo Federico. Se puso a discusión, y varios hablaron
en contra; recogida la votación resultó rechazada, y en cambio se aprobó que el
proponente fuera conductor del vehículo. Acto continuo puso su renuncia por
varios inconvenientes y fue aceptada. Se aprende además a defender los dere-
chos”. María Pérez Hernández, “Las Sesiones del Comité”, en Oriente. Órgano de
la Escuela Racional, Mérida, vol. I, núm. 2, octubre de 1917, p. 8.