Page 194 - Egipto Tomo 1
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180                MEMPHIS. LAS PIRAMIDES
                                                   Los  cuadros  que  representan  el
                                                 cultivo de los campos empezando por
                                                 el descuajamiento del suelo, el acto de
                                                 arar y  la recolección de las cosechas
                                                 hállanse en todas las tumbas. En ellos
                                                 vemos al capataz provisto de un bastón,
                                                 que constituye su insignia de mando,
                                                 vigilando á los obreros que visten un
                                                 ligero calzoncillo, pudiéndonos formar
                                                 idea de la importancia que concedían
                                                 aquellas gentes á  la agricultura, por
                                                 un cuadro que representa á un propie-
                                                 tario, cuyo nombre  fue Urchu, que
                                                 acomodado  en un  sillón, aparejado
                                                 sobre dos asnos,  recorre sus  fincas
                                                 seguido de un dependiente que empu-
                                                 ña el quitasol. Hasta los más pequeños
                                                 detalles se consignan en estas gráficas
                                                 representaciones: en los viñedos con-
                                                 templamos á los labriegos trabajando
                                                 afanados, y en  los plantíos podemos
                                                 distinguir á los leñadores derribando
                                                 los troncos, v hasta nos es fácil com-
                                                        z  V
                                                 prender lo penoso de las faenas, que
                                                 hacia más pesadas el calor, fijando la
                                                 atención en  el individuo que empu-
                                                 ñando la botella se regala con un trago
                                                 de agua fresca, en presencia del capa-
                                                 taz  al  cual acompaña su  lebrel.  El
                                                 consumo de la madera era muy supe-
                                                 rior á lo que podríamos imaginar; pero
                                                 se comprende, en cuanto se sabe que
                                                 los potentados se servían de buques, no
                                                 sólo  para  las  operaciones  que  hoy
                                                 realizamos por medio de carros, sino
                                                 también para  lo que podríamos cali-
                                                 ficar de mero pasatiempo, por ejemplo
                                                 la pesca y áun la caza que se hacia en
                         GRUPO DE MUJERES ORIENTALES
                                                 los estanques,  constituyendo una de
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