Page 63 - Abrázame Fuerte
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hoy se siente cansada con tantas emociones.
        Al  cruzar  la  calle,  ve  a  Marcos  y  Atreyu  delante  del  portal  de  su  casa.  El
      chico está de espaldas. Silvia sonríe. « Encontrarme con este chico empieza a ser
      algo habitual. Me gusta» , piensa. Se acerca a él, dispuesta a charlar un rato.
        Marcos lleva una guitarra. ¿Habrá vuelto de tocar en algún sitio? ¿A lo mejor
      de ensayar con un grupo?
        Silvia le da un par de toquecitos en el hombro. El muchacho se vuelve y la
      recibe con una gran sonrisa.
        —Hola, vecina.
        —Hola. ¿Qué tal el paseo? —pregunta Silvia, que se agacha para acariciar a
      Atreyu  y,  aprovechando  que  fija  la  atención  en  el  perro  y  tiene  que  mirar  a
      Marcos a los ojos, pregunta distraídamente—: ¿Y Estela, qué te ha parecido? Es
      una de mis mejores amigas…
        —¿Quieres que te diga la verdad? Me intimida —responde el chico, tajante.
        Silvia levanta la cabeza hacia él para mirarlo. Parece que no hay más que
      hablar, así que decide cambiar de conversación.
        —¿Vas o vienes de tocar en algún sitio?
        —Ni  voy  ni  vengo  —sonríe  Marcos—.  He  vuelto  a  buscar  la  guitarra.  Me
      apetecía volver al parque y tocar un poco mientras Atreyu corre.
        « Me encantaría que tocase algo» , piensa Silvia. Y, de pronto, las palabras
      aparecen en sus labios:
        —Tócame algo.
        —¿Ahora?
        —Sí.
        —¿Aquí?
        —Sí —sonríe Silvia, animándolo.
        —No —responde el muchacho.
        A Silvia se le borra la sonrisa de la cara. Marcos es un chico extraño, a veces
      es  de  lo  más  simpático,  y  otras  se  muestra  de  lo  más  huraño,  muy  poco
      receptivo. El chico la mira.
        —No es por ti, no te ofendas. Es como si supieses que soy un payaso y ahora
      me dijeras: « ¡Hazme reír!» . Uno no siempre está de humor.
        Silvia no sabe muy bien cómo encajar ese comentario. Por lo visto, hoy no
      está siendo un buen día para relacionarse con la gente, y aún le queda lo peor.
        —No pasa nada —contesta la chica, confusa—. Nos vemos. Adiós, Atreyu.
        Silvia saca las llaves y, antes de abrir y entrar en el portal, dice:
        —Oye, si quieres, un día te puedes venir con nosotras. Estela es una chica con
      mucha energía, muy intensa, pero también es genial y superdivertida, así que no
      te dejes intimidar.
        Y, dicho eso, se mete dentro del portal sin esperar respuesta de Marcos.
        « Me voy a poner guapísima, y dentro de veinte minutos, como mucho, me
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