Page 163 - Dialectica
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La argumentaci´ on









             Introducci´ on
                La palabra dial´ ectica viene del griego, de διαλεκτικος (dialektikos)
             y quiere decir “relativo a la discusi´ on”. Desde all´ ı la palabra pas´ o al lat´ ın,
             dialectice, y le agreg´ o tambi´ en la idea de diferenciar lo verdadero de lo
             falso. Del lat´ ın la palabra pas´ o a las lenguas modernas europeas. En los
             ´ ultimos siglos se agreg´ o el significado de an´ alisis de los contrarios. En
             este cap´ ıtulo se analiza esta idea de discusi´ on y resoluci´ on de las contra-
             dicciones. Se espera que una formalizaci´ on de la dial´ ectica permita, al
             menos, “razonar”, cualquiera sea el significado que se adjudique a esta
             palabra.
                El modelo deductivo introducido por Euklides, formalizado por
             George Boole, Gottlob Frege (1848, 1925) y Bertrand Russell, sin duda
             ha sido muy exitoso. Sin embargo no logra cubrir todos los aspectos
             del “razonamiento natural” que realizan los seres humanos.
                Los empiristas ingleses introdujeron, por ejemplo, la inducci´ on co-
             mo un mecanismo adicional de creaci´ on de conocimiento. La propues-
             ta de esta metodolog´ ıa, asociada a las ciencias naturales, despert´ o desde
             el principio sospechas desde el punto de vista formal. ¿Cu´ al era el es-
             quema formal de esta manera de crear conocimiento? Durante un par
             de siglos el tema qued´ o en una nebulosa hasta que finalmente, en el
             siglo 20, Karl Popper (1902, 1994) hizo un gran avance en este tema.
                La propuesta de Popper se basaba en la matem´ atica: las afirmacio-
             nes –especialmente las derivadas de la experiencia– no se demuestran,
             se refutan. Al invertir los t´ erminos, el problema parec´ ıa quedar resuel-
             to. El modelo que segu´ ıa Popper es empleado por la matem´ atica desde
             siempre. La existencia de un contraejemplo es prueba suficiente para la
             falsedad de un enunciado. Basta con hallar un caso donde no se cumple
             un enunciado, para refutarlo, desecharlo, probar que es falso.
                Para Popper –y para todos los cient´ ıficos– un enunciado tiene que
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