Page 165 - Dialectica
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La argumentaci´ on

                  Los dinosaurios nunca existieron como seres vivos. Lo que exis-
                  ten son huesos f´ osiles que se formaron como un fen´ omeno geo-
                  l´ ogico de la corteza de la Tierra. 127

                  El universo no est´ a en expansi´ on. El corrimiento hacia el rojo
                  que observan los astr´ onomos es una propiedad de los telescopios.
                  Cuando la luz de una galaxia lejana atraviesa un telescopio su-
                  fre este corrimiento. No ocurre as´ ı con las luces provenientes de
                  or´ ıgenes m´ as cercanos a un a˜ no–luz.

                Estos enunciados son dif´ ıcilmente refutables, pero no imposibles de
             refutar. 128  Sin embargo ning´ un cient´ ıfico se molestar´ ıa en refutarlos.
                ¿Por qu´ e rechazamos estos enunciados? Procedemos as´ ı porque ade-
             m´ as de la posibilidad de ser refutados, los enunciados cient´ ıficos deben
             poseer una argumentaci´ on que los justifique. Un cient´ ıfico pedir´ a una
             raz´ on por la cual la luz de un origen distante se comportar´ ıa diferente
             al atravesar un telescopio, exigir´ a una definici´ on precisa del telescopio
             utilizado y las razones por las cuales las leyes de la ´ optica se modifican.
             En resumen, en la ciencia no basta con proponer algo y esperar de su
             refutaci´ on como imagina Popper, adem´ as es necesario argumentar la
             validez del enunciado. El aspecto de un enunciado cient´ ıfico tiene la
             estructura:


                      A es v´ alido por la raz´ on R 1 , por R 2 , por R 3 , ...

             Cuanto mayor sea la lista de argumentos, mejor ser´ a la calidad cient´ ıfica
             del enunciado y su verosimilitud. En esta expresi´ on, la coma reemplaza
             una conectiva nueva, asociativa y conmutativa –puesto que el orden o
             la agrupaci´ on de los argumentos no cambia el resultado– que se explora
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               Este enunciado, en lo esencial, fue formulado por un fundamentalista jud´ ıo en su
             pretensi´ on de negar la edad de la Tierra. Agregaba que si nadie vio un dinosaurio, no
             se puede asegurar que existieran. Este argumento tiene el inconveniente que se aplica
             tambi´ en a los los ´ atomos, los quarks, las tormentas de J´ upiter y muchas otros casos
             m´ as que la ciencia estudia habitualmente.
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               Michael Crichton (1942, 2008) en su novela Jurassic Park (1990) propone una refu-
             taci´ on del primer enunciado mediante la “fabricaci´ on” de un dinosaurio por recons-
             trucci´ on de su ADN a trav´ es de f´ osiles conservados en resina. El segundo enunciado es
             potencialmente refutable mediante una sonda artificial y la medida experimental.
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