Page 219 - Debate anti-utopico
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La izquierda desfigurada en los tiempos democráticos 219
resultados “empate técnico”, acusando a la oposición y grandes sectores
de utilizar el matonaje político. Su desesperación fue muy clara pero no
logró desvirtuar los resultados. Al final reconoció la derrota pero no fue
capaz de renunciar a su espíritu antidemocrático.
García Linera mintió a todo el país al decir que tenía un título uni-
versitario y le fue muy difícil explicar que no era licenciado en ninguna
carrera. Pudo decir la verdad desde un principio pero la retahíla de men-
tiras sobre el ejercicio de la cátedra universitaria sin título antes de ser
Vicepresidente, le afectó bastante y restó credibilidad a sus perspectivas
concentradas en reemplazar, eventualmente, al liderazgo de Evo Morales.
Actualmente, es muy temprano para imaginar a los liderazgos suceso-
res de Evo y García Linera, pero es tiempo de pensar que la representación
política no deba sustentarse en sectores corporativos como el movimiento
cocalero, las cooperativas mineras o los sectores sindicales campesinos,
porque estos grupos de interés mostraron poca solvencia para darle calidad
a la gestión gubernamental. Los grupos corporativos que apoyaron a Evo
Morales con el pretexto de encarnar a los movimientos sociales, se emba-
rrancaron hacia la corrupción como lo sucedido en el Fondo Indígena y,
por estas razones, una renovación de liderazgos es fundamental para lle-
gar incluso a todos los círculos del Poder Ejecutivo. Morales todavía se
resiste a cambiar a varios de sus ministros de Estado que, abiertamente,
han destruido los mínimos principios de gestión pública responsable.
Los movimientos sociales ya no son la base del proceso de cam-
bio. Éstos fueron sobredimensionados como una fuerza transformadora
de izquierda indianista. El ciego clientelismo, la prebenda y la com-
pra de dirigentes, funcionaron de manera más eficaz que una verdadera
convicción para obedecer a los movimientos sociales que no influyen
verdaderamente en la toma de decisiones del Estado, ni en las políticas
públicas. Solamente algunos dirigentes sindicales se beneficiaron con
recursos públicos en forma oscura e ilegal, desprestigiando a los movi-
mientos sociales y al discurso grandilocuente que enaltecía al poder y la