Page 97 - Tratado sobre las almas errantes
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Sección 10
Los límites de las indulgencias plenarias
A la luz de la teología del purgatorio que he expuesto en esta obra, cabe preguntarse si las
indulgencias plenarias sacan del purgatorio a cualquier persona sea cual sea su estado. Planteemos
la cuestión de la siguiente manera: si Tito es culpable de asesinar y torturar a mil personas, y el día
de su muerte se arrepiente en el último momento y un familiar compungido por su fallecimiento le
gana ese mismo día una indulgencia plenaria, ¿irá al cielo de inmediato?
Añadamos una segunda cuestión, si dos personas (Tito y Cayo) mueren con los mismos
terribles y masivos pecados antes expuestos, y alguien gana una indulgencia plenaria por Tito, pero
nadie ora por Cayo, ¿eso significa que Tito gozará de Dios de inmediato, mientras que Cayo pasará
tal vez dos siglos en el purgatorio?
Para ahorrar palabras, llamemos pecador masivo al sujeto que cometió muchos pecados
terribles que provocaron indecibles sufrimientos en el prójimo. Los católicos creemos en el tesoro
de los sufrimientos de Cristo, en el poder de la Iglesia y en la capacidad para ser usados como
instrumentos de su misericordia, pero tener fe en esas tres cosas ¿implica que un pecador masivo
entra directamente en el cielo si alguien reza un rosario por él delante del sagrario?
La Iglesia ha afirmado que una indulgencia plenaria saca del purgatorio a un pecador.
Creemos eso con el corazón y con la mente. Ahora bien, ¿la indulgencia plenaria saca
automáticamente a todo pecador sean cuales sean sus pecados? En mi opinión, una cosa es creer en
la indulgencia plenaria, y otra distinta pensar que esa indulgencia actúa de forma automática en
todos los casos sin ninguna excepción. La Iglesia ha definido qué es una indulgencia plenaria, pero
no ha definido que tal don se aplique con necesidad absoluta siempre y en todo caso.
La mayor parte de los seres humanos mueren manchados esencialmente por pecados de
debilidad. La gracia plenaria es más que suficiente para actuar en el alma y corregir todas sus
deformaciones, llenarla de amor y que arda en deseos de perdón. Porque no nos olvidemos que,
según la doctrina expuesta en esta obra, las indulgencias, todas, son gracias transformativas del
alma, transformativas de las deformaciones, degradaciones y desfiguraciones que hay en ese
espíritu humano. Las indulgencias son gratias gratum faciens, gracias que actúan en los espíritus
transformándolos. No son indultos, no son una conmutación de tiempo en una prisión. Aquí he
defendido el entendimiento del purgatorio como tiempo de sanación, como proceso, frente a otra
visión del purgatorio como tiempo para satisfacer las necesidades de la Justicia. Hay un visión del
purgatorio interna, basada en el ser de las cosas; y otra externa, basada en la Justicia.
Cierto que el purgatorio es tiempo de sanación que, de hecho, satisface a la Justicia. Pero
buscando lo uno (la sanación), se satisface lo otro (la Justicia). Si el purgatorio fuera mera Justicia,
sería posible una amnistía general sin importar la cuantía de las “deudas” de los pecadores masivos.
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