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Rococó, clasicismo y romanticismo
goría: la idea de la juventud como fuerza más creadora y superior
intrínsecamente a la vejez. Esta es una idea ajena sobre todo al cla
sicismo, pero hasta cierto punto ajena también a toda cultura ante
rior. Naturalmente, supo haber antes una competencia entre gene
raciones, y se dio una juventud triunfante como portadora del
desarrollo artístico. Pero la juventud no había triunfado porque era
«joven»; se adoptaba frente a ella más bien una cierta prudencia
que una excesiva confianza. Sólo desde el romanticismo se acos
tumbra considerar a los «jóvenes» como los representantes natura
les del progreso, y sólo desde la victoria del romanticismo sobre el
clasicismo se habla de la injusticia fundamental de la actitud de la
generación vieja ante la juventud 196 La solidaridad de la juventud,
lo mismo que la insistencia en la unidad de las artes, es de cual
quier modo sólo un síntoma del alejamiento del romanticismo con
respecto al mundo de los prosaicos filisteos. Mientras que en el si
glo XVIII se acentuaba la conexión de la literatura amena con la fi
losofía, ahora la literatura es designada como «arte» de manera
consecuente 197. En tanto que los artistas plásticos tuvieron el or
gullo de contarse entre la alta burguesía, subrayaron la semejanza
de su profesión con la de los literatos, pero ahora los propios escri-
lores quieren distinguirse de la burguesía y acentúan su parentes
co con los artistas que tienen algo de artesanos.
La auto complacencia y la vanidad de los románticos va tan le
jos que, en contraste con su anterior esteticismo, que hacía del poe-
la un dios, convierte ahora a Dios en un poeta. «Dieu n ’est peut-
rtre que le premier poete du monde», dice Gautier. También la
teoría del arte por el arte, que es naturalmente un fenómeno extre
madamente complejo y por un lado expresa una actitud liberal y
por otro una actitud quietista conservadora, tiene su origen en la
protesta contra la escala burguesa de valores. Cuando Gautier acen-
uía el mero formalismo y el carácter de juego del arte, cuando de
sea liberarlo de toda idea y de todo ideal, quisiera liberarlo sobre
todo del dominio del orden burgués de la vida. Cuando Taine una
vez alababa a Musset a expensas de Hugo, se cuenta que Gautier le
196 A. Thibauder, op. cit., pág. 121.
197 G. Brandes, op. cit., 111, pág. 9.
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