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Historia social  de  la  literatura y  el  arte








                dijo:  «Taine, parece que ha caído usted en la idiotez burguesa.  ¡Exi­


                gir sentimiento a la poesía...! Eso es lo de menos.  Palabras  brillan­


                tes,  palabras  luminosas,  llenas  de  ritmo  y  de  música,  eso  es  poe­



                sía»  l9fl.  En  «el  arte  por el  arte»  de Gautier,  Stendhal  y  Mérimée,


                en su emancipación de las ideas de la época, en su programa de de­


                dicarse al arte como a  un  juego soberano y disfrutarlo como un pa­



                raíso secreto, prohibido a los comunes mortales, desempeña la opo­


                sición al  mundo  burgués  un papel  todavía más  importante que  en


                el  posterior l’art pour l’art,  cuya  renuncia a  toda  actividad  política


                y  social  es  magníficamente  recibida  por  la  burguesía  recién  en­



                cumbrada.  Gautier  y  sus  camaradas  de  lucha  niegan  su  ayuda a 1a


                burguesía para  la subyugación  moral  de  la sociedad;  Flaubert,  Le-


                conte de Lisie y Baudelaire, por el contrario, sirven simplemente el



                interés de  la burguesía al encerrarse en su torre de marfil  y no mo­


               lestarse ya por el curso del mundo.


                          La lucha del romanticismo por el predominio del teatro, prin­



               cipalmente  la  lucha  en  torno  a  Hernani,  de  Víctor  Hugo,  fue  una


               guerra mantenida por  la calle de Doyenné,  la bohemia y  la  juven­


               tud.  Esta  lucha  no  terminó  en  modo alguno  con  una victoria sen­


               sacional del romanricismo; la oposición no había desaparecido de la



               noche a la mañana, y tardó todavía mucho tiempo en abandonar su


               dominio  sobre  los  escenarios  más  distinguidos  de  París.  Pero  el


               destino del movimiento no dependía ya de la acogida dispensada a


               una  obra;  como  tendencia  estilística,  el  romanticismo  había  con­



               quistado el mundo hacía tiempo. El período alrededor de  1830 trae


               consigo  un  cambio  sólo  en  que el  romanticismo  se  pasa de  lleno a



               la política y se alia con el liberalismo. Después de la Revolución de


              Julio,  los  guías  intelectuales  de  la  época  salen  de  su  pasividad  y


               muchos  de  ellos  cambian  la  carrera  literaria  por  la  política.  Pero


               también  los  escritores  que, como Lamartine  y  Hugo,  siguen fieles


               a su quehacer literario, participan  en los acontecimientos políticos



               más activa y  directamente  que  hasta  entonces.  Víctor  Hugo  no  es


               un  rebelde  ni  un  bohemio,  y  no  tiene  nada  que  ver  directamente


               con  ia  campaña  del  romanticismo contra  la  burguesía.  En  su  evo­








                         1,8 Ibtd.,  pág.  225.
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