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Bajo el signo del cine
fluencia de ideas y asociaciones; en lugar de un héroe individual,
una corriente de conciencia y un monólogo interior infinito e
ininterrumpido. El acento se pone siempre en la falta de inte
rrupción del movimiento, en la «continuidad heterogénea», en
la pintura caleidoscópica de un mundo desintegrado. El concep
to bergsoniano del tiempo experimenta una nueva interpreta
ción, una intensificación y desviación. El acento se pone ahora
sobre la simultaneidad de los contenidos de conciencia, la inma
nencia del pasado en el presente, el constante fluir juntos los di
ferentes períodos de tiempo, la fluidez amorfa de la experiencia
interna, la infinitud de la corriente temporal en la cual es trans
portada el alma, la relatividad de espacio y tiempo, es decir la
imposibilidad de diferenciar y definir los medios en que el suje
to se mueve.
En esta nueva concepción del tiempo convergen casi todas las
hebras del tejido que forman la materia del arte moderno: el aban
dono dei argumento, del motivo artístico, la eliminación del héroe,
el prescindir de la psicología, el «método automático de escritura»
y, sobre todo, el montaje técnico y la mezcla de las formas espacia
les y temporales del cine. El nuevo concepto del tiempo, cuyo ele
mento básico es la simultaneidad, y cuya esencia consiste en la es-
pacialización de los elementos temporales, en ningún otro género
se expresa más impresionantemente que en este arte joven, que
data de la misma época que la filosofía del tiempo de Bergson. La
coincidencia entre los métodos técnicos del cine y las características
del nuevo concepto del tiempo es tan completa que se tiene el sen
timiento de que las categorías temporales del arte moderno deben
de haber nacido dei espíritu de la forma cinematográfica, y se in
clina uno a considerar la película misma como el género estilísti
camente más representativo, aunque cualitativamente no sea quizá
el más fecundo.
El teatro es en muchos aspectos el medio artístico más seme
jante al cine; particularmente, en su combinación de formas tem
porales y espaciales representa la única verdadera analogía del
cine. Pero lo que acaece en la escena es en parte espacial, en parte
temporal; por regla general, espacial y temporal, pero nunca una
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