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Historia social de la literatura y el arte
puntos de contacto con el orden cronológico de la experiencia or
dinaria que el orden del tiempo en una película. Así, en el drama,
o al menos dentro de un mismo acto del drama, la continuidad
temporal de la realidad empírica se mantiene íntegra. Allí tam
bién, como en la vida real, los acontecimientos se siguen unos a
otros según la ley de progresión que no permite interrupciones y
saltos ni repeticiones e inversiones, y se acomoda a un patrón de
tiempo que es absolutamente constante, esto es, que no experi
menta aceleración, retraso o paradas de ninguna especie dentro de
cada una de las partes (actos o escenas). En la película, por el con
trario, no sólo la velocidad de los acontecimientos sucesivos, sino
también el patrón cronométrico mismo es a menudo diferente de
secuencia a secuencia, según se emplee movimiento rápido o lento,
corte rápido o largo, muchos o pocos primeros planos.
Al dramaturgo le está prohibido, por la lógica de la disposi
ción escénica, repetir movimientos y fases de tiempo, recurso que
muchas veces es la fuente de los más intensos efectos estéticos en el
cine. Es verdad que una parte de la historia es a menudo tratada de
modo retrospectivo en el drama, y los antecedentes se van siguien
do hacia atrás en el tiempo, pero corrientemente se representan de
modo indirecto, bien en forma de narración coherente, bien limi
tados a alusiones aisladas. La técnica del drama no permite al autor
retroceder a escenas pasadas en el curso de una trama que se desa
rrolla de modo progresivo e insertarlas directamente en el presente
dramático; es decir, sóio recientemente ha comenzado a serle con
sentido, quizá bajo la influencia inmediata del cine, o bajo la de la
nueva concepción del tiempo, familiar también a partir de la nue
va novela. La capacidad técnica de interrumpir cualquier secuencia
sin más proporciona de antemano al cine la posibilidad de tratar
discontinuamente el tiempo, y le suministra los medios de realzar
la tensión de una escena, ya interpolando incidentes heterogéneos,
ya asignando cada una de las fases de la escena a diferentes partes
de la obra. De esta manera, el cine produce muchas veces el efecto de
alguien tocando un teclado y que puede ad libitum desplazar las
teclas hacia arriba y hacia abajo, hacia la derecha y hacia la iz
quierda. En una película vemos muchas veces al héroe en los co
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