Page 501 - Hauser
P. 501

Historia social  de  la literatura  y el  arte







             puntos  de  contacto  con  el  orden cronológico  de  la  experiencia  or­


             dinaria que  el  orden del  tiempo en  una película.  Así,  en el drama,



             o  al  menos  dentro  de  un  mismo  acto  del  drama,  la  continuidad


             temporal  de  la  realidad  empírica  se  mantiene  íntegra.  Allí  tam ­


             bién,  como  en  la  vida  real,  los  acontecimientos  se  siguen  unos  a



             otros  según  la  ley  de progresión  que  no  permite  interrupciones  y


             saltos  ni  repeticiones  e  inversiones,  y  se  acomoda  a  un  patrón  de


             tiempo  que  es  absolutamente  constante,  esto  es,  que  no  experi­


             menta aceleración,  retraso o paradas  de  ninguna especie dentro de



             cada  una de  las partes (actos o escenas).  En  la película, por el  con­


             trario,  no  sólo  la  velocidad  de  los  acontecimientos  sucesivos,  sino


             también  el  patrón  cronométrico  mismo es  a  menudo  diferente  de



             secuencia a secuencia, según se emplee movimiento rápido o lento,


             corte rápido o largo,  muchos o pocos primeros planos.


                       Al  dramaturgo  le  está prohibido,  por  la  lógica de  la  disposi­


             ción  escénica,  repetir  movimientos  y  fases  de  tiempo,  recurso que



             muchas veces es la fuente de los más intensos efectos estéticos en el


             cine.  Es verdad que una parte de la historia es a menudo tratada de


             modo retrospectivo en el drama,  y los antecedentes se van siguien­



             do hacia atrás en el tiempo,  pero corrientemente se representan de


             modo  indirecto,  bien  en  forma  de  narración  coherente,  bien  limi­


             tados a alusiones aisladas. La técnica del drama no permite al autor


             retroceder a escenas pasadas  en el  curso de una trama que se desa­



             rrolla  de  modo  progresivo  e  insertarlas  directamente  en  el  presente


             dramático;  es  decir,  sóio  recientemente  ha comenzado  a serle  con­


             sentido, quizá bajo la influencia inmediata del cine, o bajo la de la



             nueva concepción del  tiempo, familiar también a partir de la nue­


             va novela. La capacidad técnica de interrumpir cualquier secuencia


             sin  más  proporciona  de  antemano  al  cine  la  posibilidad  de  tratar


             discontinuamente el  tiempo,  y le suministra los  medios de realzar



             la tensión de una escena, ya interpolando incidentes heterogéneos,


             ya  asignando  cada  una de  las  fases  de  la  escena a diferentes  partes


             de la obra. De esta manera, el cine produce muchas veces el efecto de



             alguien  tocando  un  teclado  y  que  puede  ad libitum  desplazar  las


             teclas  hacia  arriba  y  hacia  abajo,  hacia  la  derecha  y  hacia  la  iz­


            quierda.  En  una película  vemos  muchas  veces  al  héroe  en  los  co­






                                                                               502
   496   497   498   499   500   501   502   503   504   505   506