Page 502 - Hauser
P. 502
Bajo el signo del cine
mienzos de su carrera, de joven; después, retrocediendo en el pasa
do, de niño; después le vemos en otra parte de la trama como hom
bre maduro y, habiendo seguido su vida durante un tiempo, pode
mos finalmente verle aún viviendo después de su muerte en la
memoria de alguno de sus parientes o amigos. Como consecuencia
de la discontinuidad del tiempo, el desarrollo retrospectivo de la
trama se combina con el desarrollo progresivo en completa liber
tad, sin ninguna clase de vínculo cronológico, y a través de los re
petidos giros y vueltas en la continuidad del tiempo, la movilidad,
que es la verdadera esencia de la experiencia cinematográfica, es lle
vada hasta sus límites extremos. La real espacialización del tiempo
en el cine no ocurre, sin embargo, hasta que no se pone en ejecu
ción la simultaneidad de tramas paralelas. Es la experiencia de la
simultaneidad de acontecimientos diferentes y espacialmente sepa
rados lo que pone ai auditorio en aquella situación de suspensión
que se mueve entre el espacio y el tiempo y reclama las categorías
de ambos órdenes para sí misma. Es la simultánea cercanía y leja
nía de las cosas -su mutua cercanía en el tiempo y su mutuo aleja
miento en el espacio- lo que constituye ei elemento espacio-tem
poral, la bidimensionalidad del tiempo, que es el medio real del
cine y la categoría básica de su imagen del mundo.
Ya en un estadio relativamente temprano en la historia del
cine se descubrió que la representación de la simultaneidad de dos
series de acontecimientos es parte del repertorio original de formas
cinemáticas. Primero, esta simultaneidad era simplemente registra
da y traída al conocimiento del público mediante relojes que mar
caban la misma hora o por semejantes indicaciones directas; la téc
nica artística del tratamiento intermitente de una doble trama y el
montaje alternativo de cada una de las fases de tal trama sólo se fue
desenvolviendo poco a poco. Pero más tarde vamos encontrando
ejemplos de esta técnica a cada paso. Y ora nos encontremos entre
dos partidos rivales, ora dos competidores o dos dobles, la estruc
tura del cine está dominada en todos los casos por el cruce e inter
sección de dos líneas diferentes, por el carácter bilateral del desa
rrollo y la simultaneidad de las acciones que se oponen. El famoso
final de las primeras películas, ya clásicas, de Grifftih, en el que la
503