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Historia social de la literatura y el arte
tiempo bien articulado y cronológicamente organizado. En su obra
también es la intercambiabilidad del contenido de la conciencia lo
que triunfa sobre la disposición cronológica de las vivencias; tam
bién para él el tiempo es un camino sin dirección, sobre el cual el
hombre se mueve para un lado y para otro. Pero Joyce lleva la es-
pacialización del tiempo incluso más allá que Proust, y muestra los
acontecimientos interiores no sólo en secciones longitudinales, sino
también transversales. Las imágenes, ideas, oleadas del cerebro y
memorias se mantienen unas junto a otras de un modo absoluta
mente súbito y abrupto; apenas se concede ninguna atención a sus
orígenes, y todo interés se pone en su contigüidad y su simultanei
dad. La especialización del tiempo va tan lejos en Joyce que uno
puede comenzar la lectura de Ulises por donde le parezca, con sólo
un conocimiento somero del contexto, y no necesariamente des
pués de una primera lectura, como se ha dicho, y casi en cualquier
secuencia que uno escoja. El medio en el que el lector se encuentra
es en realidad plenamente espacial, porque la novela describe no
sólo el cuadro de una gran ciudad, sino que adopta también en cier
ta medida su estructura, la red de sus calles y plazas, en la que la
gente va andando, entrando y saliendo, y parándose cuando y don
de les place. Es sumamente característico de la calidad cinemato
gráfica de esta técnica el hecho de que Joyce escribiera su novela no
en la sucesión final de los capítulos, sino -com o es costumbre en la
producción de películas- independientemente del orden de la tra
ma, y trabajara en varios capítulos al mismo tiempo.
Encontramos la concepción bergsoniana del tiempo, tal como
se la usa en el cine y en la novela moderna —aunque no siempre de
modo tan inconfundible como aquí-, en todos los géneros y direc
ciones del arte contemporáneo. La «simultaneidad de los estados
del alma» es, sobre todo, la experiencia básica que enlaza las varias
tendencias de la pintura moderna, el futurismo de los italianos con
el expresionismo de Chagall, y el cubismo de Picasso con el surrea
lismo de Giorgio de Chirico o Salvador Dalí. Bergson descubrió el
contrapunto de los procesos espirituales y la estructura musical de
sus mutuas relaciones. Lo mismo que cuando escuchamos atenta
mente una obra musical tenemos en nuestros oídos la mutua cone
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