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14 GARANTÍAS DE LOS REPRESENTANTES DE LOS
TRABAJADORES
Para garantizar la independencia en el ejercicio de sus funciones y que la defensa de
los intereses de los trabajadores no les repercuta negativamente, los representantes de
los trabajadores tienen atribuidas un conjunto de garantías que permiten un más eficaz
ejercicio de su actuación en la empresa, y que están reconocidas tanto por el ET como
por diversas normas internacionales ratificadas por España.
Así, el Convenio 185 de la OIT dispone que los representantes de los trabajadores
“deberán gozar de la protección eficaz contra todo acto que pueda perjudicarles, inclui-
do el despido, por su condición de representantes de los trabajadores, de sus actividades
como tales, de su afiliación al sindicato o de su participación en la actividad sindical,
siempre que dichos representantes actúen conforme a las leyes, contratos colectivos y
otros acuerdos comunes en vigor”.
El citado Convenio de la OIT es de plena aplicación en nuestro país y en todo caso
el ET, en su art. 68, viene a recoger el conjunto de garantías que se atribuyen a todos los
representantes y a las que vamos a referirnos particularmente, señalando ya desde el
principio que las garantías que nos proponemos analizar tienen carácter de mínimas,
pudiendo por tanto ser objeto de mejora por convenio.
1. ÁMBITO PERSONAL DE LAS GARANTÍAS
La primera cuestión que hemos de resolver es la de precisar quienes son los trabajado-
res que disponen de garantías, principalmente en los supuestos de despido, ya que el
art. 68 viene referido exclusivamente a los representantes de los trabajadores elegidos
conforme a las normas del propio ET, es decir delegados de personal y miembros de los
comités de empresa y, en su caso, del comité intercentros. Junto a los representantes
unitarios, disponen de iguales garantías los delegados sindicales por así establecerlo
expresamente el art. 10.3 LOLS, al disponer que éstos, cuando no formen parte del co-
mité de empresa, tendrán las mismas garantías que las establecidas legalmente para los
miembros del comité de empresa.
Ahora bien, dado que la condición de representante se adquiere tras un proceso
más o menos largo de elecciones, resultaría que si los candidatos no tuvieran también
iguales garantías que aquellos que ya han resultado elegidos, podrían ser objeto de deci-
siones empresariales que impidieran su efectiva elección, de aquí que nuestros Tribuna-
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