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L A REPRE SE NTAC IÓ N D E LO S T RA BAJ A DO RES Y T RA BAJ A DO RAS E N L A E MPRE SA
EJEMPLO PRÁCTICO
Si la empresa despide a un candidato y pese a ello resulta elegido, sin im-
pugnarse tal elección, resultará que si posteriormente se declara el despido
improcedente, el derecho de opción corresponderá al trabajador y no a la
empresa, aunque es evidente que el trabajador no podrá invocar la falta de
expediente contradictorio, ya que en el momento de producirse el despido
no tenía la condición de representante de los trabajadores. Igual sucederá
si el trabajador es elegido delegado sindical con posterioridad al despido.
Con relación al ámbito temporal de las garantías para los delegados sindicales se
ha planteado si las mismas se extienden al año siguiente al cese en el cargo, o si por
el contrario las garantías concluyen con su mandato. Una primera jurisprudencia dis-
tinguió entre la finalización del mandato por venir así previsto en los estatutos de la
organización sindical, en cuyo caso se admitía que las garantías se extendían durante el
año siguiente a la conclusión del mandato, y el supuesto de revocación del delegado por
la sección sindical a la que pertenece, situación esta última que se asimilaba la revoca-
ción del mandato de los representantes unitarios, y en tal situación se mantenía que las
garantías concluían con la revocación.
El anterior argumento no puede mantenerse a día de hoy, sobre todo tras la STC
229/2002, de 9 de diciembre, en la que se establece que la destitución del delegado
sindical por la sección a la que pertenece no es una situación equiparable a la de revo-
cación del representante unitario de los trabajadores de la que habla el artículo 68.c)
ET, ya que se trata de procedimientos extintivos del mandato radicalmente distintos, y
por ello la consecuencia de la pérdida de garantías que se produce en los supuestos de
revocación no puede ser de aplicación a los casos de destitución del delegado sindical,
por lo que este último sigue manteniendo las garantías durante el año siguiente a la
finalización, por cualquier causa, de su mandato.
STC 229/2002, de 29 de diciembre.
“…el supuesto de revocación del mandato de los representantes unitarios no puede
razonablemente hacerse equivaler, sin más, a la de destitución o cese de los delegados
sindicales, puesto que con respecto a éstos y al no ser electivo su cargo, ni hallarse sujeto
a término o a la duración de un plazo preestablecido, cualquier cese dispuesto por la
sección sindical en la empresa fuere cual fuere su motivación, siempre se entendería
como un acuerdo de carácter sancionador o de censura, privando en todos los casos
de la oportuna garantía de indemnidad a aquel delegado que simplemente fuera
sustituido en el cargo por otro. Hemos, por todo ello, de concluir que la interpretación
mantenida de hacer equivaler toda destitución a la revocación del mandato, produce
un notable desequilibrio en el régimen de garantías que tienen atribuidas las
representaciones sindicales en el seno de la empresa y, especialmente, los delegados
sindicales, desequilibrio contrario a lo establecido por nuestra Constitución y las
normas internacionales aplicables en esta materia”.
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