Page 475 - El Islam cristianizado : estudio del "sufismo" a través de las obras de Abenarabi de Murcia
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        El." Igualmente pasa con el amor: nadie ama más que a su Creador.
        Lo que sucede es que Este se nos disfraza bajo los velos de Zeinab, de
        Soad, de Hind, de Leila (1), del oro, de la plata, del honor, de todo
        lo que en este mundo es amable; y ios poetas dedican a las criaturas
        las elegancias de sus versos, sin saber esto, mientras que los místicos
        iluminados entienden que en toda composición poética, sea un epitala-
        mio, sea una poesía erótica, se habla siempre de Dios, oculto bajo el
        velo de las formas corpóreas.
          Y la causa de esto es el celo que Dios tiene de que sea amado otro
        que El. En efecto: causa del amor es la hermosura, y la hermosura es
        de Dios, porque la hermosura es amable por su esencia, y como "Dios
        es hermoso y ama la hermosura" (2), se ama a sí mismo. Otra causa
        del amor es el beneficio, y no hay beneficio alguno que de Dios no pro-
        venga, ni hay otro bienhechor más que Dios mismo; de modo que  si
        tú amas a alguien por  el beneficio, no amas sino a Dios, que es  el
        bienhechor; y  si amas a alguien por la hermosura, a Dios tan sólo
        amas, que es el hermoso. Luego bajo todos los aspectos  el objeto del
        amor es únicamente Dios. Además, como que Dios se conoce a sí mis-
        mo y en virtud de este conocimiento conoció en sí mismo al mundo, lo
        produjo ad extra a su imagen. Vino, pues, a ser el mundo para El un
        espejo, en el cual ve su propia imagen; y he aquí por qué Dios no ama
        sino a  sí mismo. De modo que cuando dice (3)  : "Dios os amará",
        realmente es a sí propio a quien ama.
          (1)  Estos cuatro nombres pertenecen a las mujeres cantadas en sus versos
        por los principales poetas eróticos: Zeinab, hermana de Alhachach, gobernador
        del Irac bajo los Omeyas, fué la amada del poeta Nomairí, natural de Táif (si-
        glo  I de la hégira). Cfr. Huart, Littérature árabe, 54. Soad fué la amada del
        poeta Cáab, hijo de Zoair,  el célebre panegirista contemporáneo de Mahoma.
        Cfr. Huart, 42 y Ibn Qotaiba, Liber poésis et poeterum  (edic. Goeje), p. 60
        y 68. Hind es nombre de más de una mujer, cantada por los poetas clásicos,
        especialmente de  la mujer de Imru  Elcáis,  el rey-poeta, y de la amada de
        Alachlaní. Cfr. Ibn Qotaiba, p. 48 y 450. En cuanto a Leila, aunque es también
        nombre muy usual, debe referirse a  la amada del poeta loco Cáis, .arriba ci-
        tado. Vide Ibn Qotaiba, 42,  138, 355, 356-361 y 364.
          (2)  Es texto de tradición profética no alcoránico. Cfr. Fotuhat,  II, 426, 1." 12.
          (3)  Alcorán,  III, 29.
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