Page 479 - El Islam cristianizado : estudio del "sufismo" a través de las obras de Abenarabi de Murcia
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468         Parte III.—Textos: Fotuhat,  II, 433
                 ARTICULO  1.°—SOBRE EL AMOR DIVINO

          Dios nos ama por nosotros y por El. El amor que nos tiene por El
        está indicado en aquellas palabras suyas (1): "Amé ser conocido y
        creé a las gentes y me di a conocer a ellas y me conocieron." Luego
        no nos ha creado, sino para El mismo, a fin de que lo conociéramos.
        Igualmente dice (2) "No he creado a los genios y a los hombres, sino
                     :
        para que me sirvan." Luego no nos creó sino para El.
          En cuanto al amor que nos tiene por nosotros mismos, se evidencia
        atendiendo a las acciones que nos ha enseñado a practicar, las cuales
        nos conducen a nuestra felicidad y salvación, a pesar de que no se
        acomodan a nuestros propósitos ni llenan nuestros naturales apetitos.
          [433] El que cumple [ese fin que Dios se ha propuesto al crearnos,
        es decir, conocerle y servirle], recibe de Dios el premio correspondien-
        te a su agradecimiento; en cambio, el que no lo cumple, es castigado.
        Luego aquel a quien Dios ama es a sí mismo, es decir, ama ser engran-
        decido y alabado.
          Veamos ahora las muestras del amor que Dios nos tiene por nos-
        otros mismos, no por El. Nos ha dado a conocer todo cuanto nos era
        necesario y útil en este mundo y en  el otro; ha puesto ante nuestros
        ojos pruebas que nos llevaran a conocerle a El, para que no lo ignorá-
        semos; nos conserva la vida y nos colma de beneficios. Todo esto, a
        pesar de nuestra negligencia en servirle, después de que lo hemos co-
        nocido y después de habernos demostrado con argumentos irrecusa-
        bles que todos los beneficios de que libremente disfrutamos son efectos
        exclusivos de su acción creadora y a El, por tanto, pertenecen; luego
        no los ha creado, sino para nosotros, para que gozásemos de ellos y
        con ellos llenásemos nuestras necesidades y pudiésemos vivir tranqui-
        lamente, provistos de todo lo que nos hiciese falta. Y después de todos
        estos beneficios, tan acabados y completos, no le estamos agradecidos,
        a pesar de que la razón dicta que es preciso mostrar gratitud a aquel

          (1)  Es texto de tradición profética, no alcoránico. Cfr. Fotuhat,  II, 426,
          (2)  Alcorán, LI, 56.
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