Page 482 - El Islam cristianizado : estudio del "sufismo" a través de las obras de Abenarabi de Murcia
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El amor del hombre o Dios y sus motivos  171

                 SUPLEMENTO SOBRE EL AMOR DIVINO
          [Ahora tomamos esta palabra, divino] en el sentido del amor que
        nosotros tenemos a Dios, puesto que Dios mismo afirma (1): "El os
       ama y vosotros le amáis." Y claro es que el amor, aplicado a nosotros,
       envuelve una relación muy distinta de la que implica el amor cuyo su-
       jeto sea Dios.
          El amor aplicado a nosotros, según  lo que exige nuestra esen-
       cia (2), tiene que ser de dos clases: uno espiritual y otro físico. Si es
       o no posible que nosotros amemos a Dios simultáneamente con este
       doble amor [435], es ya un problema difícil hasta de concebir, porque
       no a todas las personas les es dado entender las cosas, tal y como ellas
       son en sí mismas, ni tampoco a todos les ha sido otorgado el privile-
       gio de la fe en las noticias que de Dios nos han sido reveladas. Y por
       eso Dios distinguió con este favor a su Profeta diciéndole (3)  : "Te he-
       mos comunicado la revelación de un espíritu, que de Nos mismo pro-
       cede. Tú no sabías antes qué era  el libro revelado ni qué era la fe;
       pero Nosotros hemos constituido a ese espíritu en luz, con la cual guia-
       remos a aquellos de nuestros siervos que queramos." Y, gracias a Dios,
       yo soy uno de esos siervos suyos, a quienes ha querido [comunicar su
       espíritu].
          Esto supuesto y teniendo en cuenta la clasificación que antes he-
       mos hecho de nuestro amor a Dios, quedará el problema reducido a
                    a                a
       cuatro hipótesis:  1.  , amar a Dios por El;  2.  , amarle por nosotros;
        a                              a
       3.  , amarle por El y por nosotros a la vez (4)  ; 4.  , amarle, pero ni por
       El ni por nosotros. Y aquí surge una nueva cuestión, a saber: ¿cuál
       motivo cabe suponer, para nuestro amor a Dios, si después de afirmar
         (1)  Alcorán, V, 59.
         (2)  Es decir, según la doble naturaleza, espiritual y corpórea, del compues-
       to humano.
         (3)  Alcorán, XLII, 52.
         (4)  La  1." hipótesis equivale  al amor que antes denominó  espiritual;  la
       2.",  al amor físico. En cuanto a la 3.", equivale evidentemente al problema que
       acaba de plantear: la unióm de esos dos amores en  el hombre.
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