Page 483 - El Islam cristianizado : estudio del "sufismo" a través de las obras de Abenarabi de Murcia
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       472          Parte III.—Textos: Fotuhat,  II, 435
       que lo amamos, añadimos que no es por El, ni por nosotros mismos, ni
       por ambos motivos unidos? ¿Cuál será ese cuarto motivo? Esta es la
       cuestión.
          Todavía caben otras cuatro hipótesis: suponiendo que amamos a
        Dios, ¿le amamos con nosotros mismos, o con El, o con ambos princi-
        pios simultáneamente, o con ninguno de ellos? (1).
          Todo esto tendrá su comentario y discusión, con la voluntad de
       Dios, en este Suplemento, así como también explicaremos cuál sea el
        comienzo de nuestro amor divino y si este amor tiene un término en el
       cual acabe, o no, y, suponiendo que lo tenga, cuál deba ser este térmi-
       no (cuestión esta última que por cierto nadie me ha planteado jamás,
       excepto una mujer mística de sutil razonar). Después trataremos tam-
        bién sobre si el amor es una cualidad esencial del amante, o una cuali-
       dad, aunque objetiva, sobreañadida a su esencia, o una mera relación,
        sin realidad objetiva, entre el amante y el amado. Todas estas cuestio-
        nes habrán de ser tratadas en este Suplemento.
          Conviene que sepas que  el amor no admite asociación (2); pero
        esto, únicamente cuando la esencia del amante es simple e indivisible,
        pues cuando es compuesta, ya cabe que su adhesión amorosa tenga
        objetos varios: sean éstos tan sólo aspectos diferentes de una misma
        cosa concreta, amados por razones diferentes, sean varias cosas concre-
        tas en las cuales existan aquellas razones diferentes. En estos casos, el
        hombre puede ya amar a varios objetos, pues siendo posible que ame
        a más de uno, cabe igualmente que ame a muchos. Y en este sentido
        dijo el Príncipe de los creyentes (3)
          (1)  El uso que aquí hace Abenarabi de  la preposición con parece dar a
        entender que en estas cuatro hipótesis se plantea el problema del principio  efi-
        ciente o la causa instrumental de nuestro amor a Dios; en otros términos: cuan-
        do amamos a Dios, ¿quién es realmente  el sujeto que realiza esa acción de
        amar? ¿Nosotros mismos o Dios en y con nosotros?
          (2)  Es decir: no puede tener más que un solo objeto.
          (3)  La traducción  literal del verso citado es: "Dominan las tres amables
        muchachas mi rienda, y habitan en todos los lugares de mi corazón." Su autor
        es  .el Califa Harún Arraxid, según dice  el mismo Abenarabi (Fotuhat,  II,  149,
        1.* 2), al citar este mismo verso, seguido de dos más, que aquí omite. Sobre la
        historia de esta famosa canción, véase a Ribera, La música de las cantigas, 87.
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