Page 480 - El Islam cristianizado : estudio del "sufismo" a través de las obras de Abenarabi de Murcia
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El amor de Dios al hombre y sus motivos 469
que nos hace bien, y a pesar de que sabemos que no hay otro benefac-
tor sino Dios.
Otro de sus beneficios es el habernos enviado un mensajero de su
parte, para que nos instruyese y educara anunciándonos los designios
divinos en favor nuestro. Este mensajero nos fijó el camino que debía
conducirnos a nuestra felicidad, nos lo explicó claramente, nos advir-
tió que debíamos evitar las rebeldías contra Dios y huir de todo hábi-
to vituperable o simplemente frivolo. Después, nos demostró cumplida-
mente la veracidad de su mensajero por medio de testimonios eviden-
tes, emitió sobre nuestros corazones la luz de la fe, nos la hizo amable,
nos la hermoseó, inspirándonos al mismo tiempo repugnancia a la infi-
delidad, a la impiedad y a la desobediencia (1). Creímos, en efecto, y
prestamos fe al mensajero. Después, Dios nos otorgó benévolo el favor
de su gracia o auxilio, con el cual nos empleásemos en todo lo que
fuera de su gusto y agrado. Y vimos entonces que, si Dios no nos hu-
biese amado, no nos habría otorgado ninguno de todos estos bene-
ficios.
Más tarde, nos dijo que "su misericordia es anterior a su ira" (2),
aunque se condenen los que se condenen. Por consiguiente, por fuer-
za habrán de ser también comprendidos éstos dentro de la amplitud
de la misericordia divina, de su providencia, de su amor eterno, el cual
ejercerá su influjo sobre la humanidad en sus novísimos, ya que el
amor divino es anterior y su misericordia a todos comprende y su pa-
labra es veraz.
[434] Esta será otra muestra de su amor y de su misericordia para
con sus criaturas: que todo acabará en la felicidad, que el amor pre-
dominará al fin, saturando de él las dos moradas [el cielo y el infier-
(1) Alusión al texto del Alcorán, XLIX, 7. Cfr. Comentario de Aljázin
(edic. Cairo, 1318 hégira), IV, 167, L" 5.
(2) Es texto de tradición prof ética, no alcoránico. Algazel, en su Faisal
(cfr. Asín, El justo medio en la creencia, 539), lo cita así, por extenso: "Lo pri-
mero que Dios consignó en el primer libro [revelado] es esto: Yo soy Dios; no
hay otro dios, sino yo. Mi misericordia es anterior a mi ira. Todo el que con-
fiese que no hay más Señor que Dios y que Mahoma es su siervo y su enviado,
obtendrá el paraíso."