Page 476 - El Islam cristianizado : estudio del "sufismo" a través de las obras de Abenarabi de Murcia
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El objeto del amor es algo inexistente  465
          Vamos ahora a explicar en este capítulo, con la voluntad de Dios,
       aquellas cualidades y  aquellos grados  inseparables  del amor, que
       fácilmente podamos.
          Es el amor una particular adhesión de la voluntad. El objeto ama-
       do, al cual la voluntad se adhiere, es siempre algo que no existe, que
       es nada, en  el momento de su adhesión, y la voluntad quiere que ese
       objeto amado exista realmente o, mejor, acaezca.
          Dije "o, mejor, acaezca", porque a veces el acto amoroso de la vo-
       luntad tiende a que deje de existir realmente algo que existe; y no
       acaece que deje de existir un ser real, en el instante mismo en que exis-
       te; por consiguiente, el no-ser, al cual se adhiere el acto de la voluntad
       amorosa, hay veces que acaece, pero no existe realmente, pues arguye
       ignorancia del sentido de las palabras decir que "existe realmente la
       privación de la existencia de un ser." (1).
          Dije "y la voluntad quiere que ese objeto amado exista realmente",
       porque en verdad todo lo que se ama, es siempre algo que no existe.
       En efecto: para el amante, el objeto de su amor es un acto volitivo que
       tiende necesariamente a la unión con  tal ser individual determinado,
       sea el que sea; si es un ser que por su naturaleza puede ser abrazado,
       el amante amará abrazarlo;  si es capaz de unión sexual, amará unir-
       se a él en matrimonio; si es capaz de unión de amistad, deseará enta-
       blar con  él estas relaciones. Pero, en todo caso, su amor tenderá a
       algo de dicha persona, lo cual no exista en aquel momento; y cabal-
       mente eso que no existe, es lo que le excita a  ir al encuentro de esa
       persona y a verla. El se imagina que su amor tiende a la persona en si
       misma, y no es así; porque si amase a la persona, es decir, si amase
       la realidad objetiva de esta persona, en sí misma considerada, seríale
       de todo punto inútil la adhesión del amor a ella, así considerada; es
       decir, su mera personalidad, su realidad objetiva en abstracto.
          Dirás quizá que, cuando amamos la compañía de una persona, o

         (1)  Todo este sutil y confuso razonamiento significa sencillamente que  el
       que ama, quiere que exista  lo amado, cuando  lo amado  es algo positivo, y
       quiere que acaezca, cuando es algo negativo.
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