Page 43 - El Mártir de las Catacumbas
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Y sostén de los más inmundos espíritus,
Y nido de todas las aves sucias y odiosas;
Porque Dios ha recordado sus iniquidades.
Recompensadle a ella como ella hizo con vosotros,
Y dobladle el doble conforme a sus obras...
Cuánto ella se ha glorificado, y vivido en delicias...
Por lo tanto, sus plagas vendrán sobre ella en un día,
La muerte, la lamentación y el hambre;
Y ella será enteramente quemada a fuego;
Porque fuerte es el Señor Dios que la juzga.
Los reyes de la tierra...
Lamentarán y clamarán sobre ella....
Viendo el humo de que se ha quemado,
Y poniéndose lejos por temor del tormento de ella,
Diciendo, ¡Ay, ay, aquella gran ciudad Babilonia,
Aquella ciudad poderosa!
Porque en una hora tu juicio ha venido.
Los mercaderes de la tierra
Se paran de lejos por temor del tormento,
Llorando y lamentando,
Diciendo ¡ Ay, ay, la gran ciudad,
Que se vestía de lino fino, de púrpura y escarlata,
Adornada con oro y piedras preciosas y perlas!
Porque en una hora toda esa gran riqueza ha quedado en nada.
Y todos los navegantes y las compañías de navíos,
Y los marineros, y todos los que negocian por la mar,
Clamarán cuando vean ellos el humo de su incendio.
Se pusieron lejos y clamaron...
¡Qué ciudad hay como la gran ciudad!
Y se arrojaban tierra sobre sus cabezas y clamaban,
Llorando y lamentando y diciendo,
Ay, ay de aquella gran ciudad,
En donde se enriquecieron todos los que tenían naves en el mar