Page 18 - Guerra de las Galias [Colección Gredos Bilingüe] I-II-III
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a senatu* populi Romani amicus appellatus erat, ut
regnum in civitate sua occuparet, quod pater ante ha
buerat; (5) itemque Dumnorigi Haeduo, fratri Diviciaci,
qui eo tempore principatum in civitate obtinebat ac
maxime plebi acceptus erat, ut idem conaretur persua
det, eique filiam suam in matrimonium dat. (6) Perfa
cile factu esse illis probat conata perficere, propterea
quod ipse suae civitatis imperium obtenturus esset:
(7) non esse dubium quin totius Galliae plurimum Hel
vetii possent; se suis copiis suoque exercitu illis regna
conciliaturum confirmat. (8) Hac oratione adducti, in
ter se fidem et iusiurandum dant et, regno occupato,
per tres potentissimos ac firmissimos populos totius
Galliae sese potiri posse sperant.
IV. (1) Ea res est Helvetiis per indicium enuntiata.
Moribus suis Orgetorigem ex vinculis causam dicere
coegerunt; damnatum poenam sequi oportebant ut
igni cremaretur. (2) Die constituta causae dictionis Or
getorix ad iudicium omnem suam familiam, ad homi
num milia decem, undique coegit et omnes clientes*
los secuanos y había recibido del senado del pueblo romano el título de
amigo, a que ocupase el trono en que antes se había sentado su padre;
(5) también persuadió al heduo Dumnórix, hermano de Diviciaco, que por
aquel tiempo ejercía gran influencia en su patria y gozaba de gran pres
tigio ante el pueblo, a que intentase hacer lo mismo, y le dio su hija en
matrimonio. (6) Hízoles ver que la empresa era muy fácil, teniendo en
cuenta que él, por su parte, había de obtener el mando de su pueblo;
(7) y que no se podía dudar de que los helvecios fuesen los más pode
rosos de toda la Galia, asegurándoles que él les sometería los reinos con
sus fuerzas y su ejército. (8) Movidos por estos argumentos, se juran mu
tua fidelidad, esperando que, una vez afianzada su soberanía, por medio
de los tres pueblos más poderosos y fuertes podrían apoderarse de toda
la Galia.
IV. (1) Llegó esto a noticia de los helvecios por un» denuncia. Si
guiendo su costumbre, obligaron a Dumnórix a defenderse cargado de
cadenas. Si se le condenaba, había de ser quemado vivo. (2) El día seña
lado para la defensa, Orgetórix hizo que de todas partes acudieran al
juicio todos sus familiares, en número de unas diez mil personas, y reu
nió también allí a todos sus clientes y deudores, que eran muchos; por
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