Page 326 - Guerra de las Galias [Colección Gredos Bilingüe] I-II-III
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XXVI.     (1) Pugnatum est ab utrisque acriter.  Nostri
         tamen, quod neque ordines *  servare neque firmiter in­
         sistere  neque  signa  subsequi  poterant  atque  alius  alia
         ex navi quibuscumque  signis occurrerat se  adgregabat,
         magnopere perturbabantur;  (2) hostes vero,  notis omni­
         bus vadis, ubi ex litore  aliquos  singulares ex navi egre-
         dientes  conspexerant,  incitatis equis, impeditos  adorie­
         bantur; (3) plures paucos circumsistebant, alii ab latere
         aperto in  universos  tela coniciebant.  (4) Quod cum  ani­
         madvertisset  Caesar,  scaphas  longarum  navium,  item
         speculatoria  navigia  militibus  compleri  iussit  et,  quos
         laborantes conspexerat, his subsidia submittebat. (5) Nos­
         tri,  simul  in  arido  constiterunt,  suis  omnibus  consecu­
         tis,  in  hostes  impetum  fecerunt atque eos  in  fugam de­
         derunt; neque longius prosequi potuerunt, quod equites
         cursum tenere atque insulam capere non potuerant. Hoc
         unum  ad  pristinam  fortunam  Caesari  defuit.









           XXVI.   (1)  Se  luchó por ambas  partes  con  denuedo.  Pero  los  nuestros,
         al no poder mantener las filas ni hacer pie con seguridad ni seguir las ense­
         ñas, y habiéndose agregado unos de una nave y otros de otra a las primeras
         enseñas que encontraban, andaban en gran desorden; (2) en cambio los ene­
         migos,  que conocían todos los vados,  tan pronto como desde la costa veían
         algunos  aislados  que  salían  de  la  nave,  espoleando  los  caballos,  los  ataca­
         ban en medio de su embarazo, (3) rodeando muchos a pocos, mientras otros
         disparaban contra el grueso de los nuestros por el lado descubierto. (4) Ha­
         biéndolo advertido César,  mandó llenar de  soldados  los  esquifes de  las  na­
         ves  largas y  asimismo  las  barcas  exploradoras  y,  a los  que veía apurados,
         les  enviaba  socorro. (5) Los nuestros,  tan pronto como pisaron  en  seco,  se­
         guidos de todos  los suyos, arremetieron contra  los enemigos y  los pusieron
         en  fuga;  y,  si  no  los  persiguieron  más  lejos,  fue  porque  la  caballería  no
         había podido mantener el  rumbo ni alcanzar la  isla.  Esto fue  lo único que
         faltó  a  César  para  su  antigua  fortuna.
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