Page 162 - Debate anti-utopico
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                     Asimismo, las instituciones políticas no pudieron ser reestructuradas
                  debido a que no cumplieron exactamente los fines fundamentales: facili-
                  tar que los esfuerzos democratizadores vuelvan a moralizar la democracia
                  bajo las banderas de una democracia participativa. El espíritu pragmá-
                  tico del gonismo fue funcional al sistema político en otro sentido: en la
                  imposición de la voluntad de un grupo con el objetivo de ganar fines
                  inmediatos, que fueron alcanzados en muchas situaciones, pero que no
                  eran los contemplados en la Constitución y en las leyes con el propósito
                  de consolidar el sistema democrático más allá de los intereses de élites
                  dominantes, aspecto principal para Sánchez de Lozada. El Katarismo
                  fue absorbido en esta lógica elitista de la democracia gobernable, per-
                  diendo su capacidad crítica hasta disolver por completo su fuerza electoral.
                     De cualquier manera, nunca hubo una aspiración hegemónica del
                  gonismo. La hegemonía constituye una cadena total de legitimación,
                  capaz de abarcar muchas dimensiones de la vida colectiva. Un verda-
                  dero equilibrio entre las acciones del Estado para imponer su autoridad
                  y coerción, junto al dominio sobre la sociedad civil que tiene que creer
                  firmemente en la eficacia de las instituciones y en la dirección definida
                  por los líderes políticos que detentan el proyecto hegemónico. Así se des-
                  emboca en un aparato de hegemonía centrado en las élites que mandan,
                  desde donde brota toda una visión de país y de nación como un pacto
                  general de dominación orientado hacia el largo tiempo.
                     El gonismo no tuvo una visión de país legítima y con posibilidades de
                  reconciliación nacional en todos los aspectos de la vida democrática. Úni-
                  camente desarrolló nuevas formas de dominación que surgían a partir de
                  la identificación entre la democracia representativa y los partidos políticos.
                  Dichas formas de dominio se expresaron a partir de la internalización en
                  la conciencia cotidiana de la identidad democracia-partido político o de
                  su expresión en negativo: ausencia de democracia es igual a la ausencia
                  de partidos; asimismo, el gonismo articuló la opinión pública a partir de
                  los medios masivos de comunicación que defendían a los partidos como
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