Page 32 - Tratado sobre las almas errantes
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cierta puerta abierta en esa dirección. Pero se puede objetar justamente que estas creencias más que
a una posición de las iglesias ortodoxas, son frutos populares de una cierta falta de claridad de las
posiciones teológicas oficiales.
Frente a las ambigüedades escatológicas de los ortodoxos, podemos afirmar que la fe en un
juicio particular tras la muerte ha sido objeto del esquema tradicional de la Iglesia Católica.
Schmaus escribe:
Se puede decir, sin duda, que la predicación usual y diaria habla claramente del juicio individual, mientras
que las definiciones eclesiásticas sólo tratan acerca de que el estado final ocurrirá inmediatamente después de la
muerte, pretendiendo con ello salir al paso del error que opina que el destino del hombre es incierto hasta el juicio
universal. Según la concepción tradicional, en la doctrina de la sanción inmediata está incluída la verdad de un
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juicio individual anterior a la sanción .
Encontramos en la vida de San Benito un extraño episodio en el que a dos mujeres se les
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levanta la excomunión después de muertas y eso permite que entren en el descanso eterno . El texto
del siglo VI se halla inscrito en una vida de San Benito en la que muchos hechos, sin duda,
proceden de una tradición oral que se halla corrompida. Aun así el Libro de los Diálogos, en el que
se encuentra el texto, fue escrito por el Papa Gregorio Magno. Y eso muestra que él mismo pensaba
que las censuras eclesiales de la vida podían desligarse después de la muerte, y que ese acto podía
tener un efecto en la situación de las almas. Si bien, la lectura más acorde con el texto se limita a
entender que si la excomunión no se les hubiera levantado, simplemente hubieran debido
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permanecer más tiempo en el purgatorio .
En la Edad Media se creía como verdadero el famoso caso de Trajano, que, según una
leyenda atribuida falsamente a San Juan Damasceno, habría sido liberado de las penas del infierno
por las oraciones de San Gregorio. Dado que la veracidad del episodio se estimaba avalada por la
autoridad del Damasceno, los teólogos creían que tal cosa había sucedido.
[Santo Tomás de Aquino] dando por bueno que fueran auténticos, los explica por una excepción
milagrosa y singularísima (...), diciendo que antes de volver milagrosamente a la vida no habían sido asignados
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definitivamente al infierno, sino sólo provisionalmente .
Santo Tomás escribió:
El hecho de Trajano se puede explicar, probablemente, del siguiente modo. Por las oraciones de San
Gregorio volvió de nuevo a la vida, y así consiguió la gracia, por la cual obtuvo la remisión de sus pecados, y,
por consiguiente, la liberación de su pena. (...) O hay que decir, según otros, que el alma de Trajano no fue
liberada totalmente del reato de la pena eterna, sino que le fue suspendida temporalmente, o sea hasta el día del
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Juicio .
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Michael Schmaus, Teología Dogmática, volumen VII, n. 302, pg. 413.
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SAN GREGORIO MAGNO, Libro de los Diálogos, libro II, capítulo XXIII. El texto entero de este episodio se
haya reproducido en Tratado de las almas errantes, II parte, sección 11, parte A.
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Una reflexión más detallada del texto puede hallarse en véase Tratado de las almas errantes, II parte, sección
11, parte B.
68
Antonio Royo Marín, Teología de la Salvación, BAC, Madrid 1997, pg. 356.
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SANTO TOMÁS DE AQUINO, Supplementum, 71,5 ad 5.
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