Page 55 - Tratado sobre las almas errantes
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Por otra parte, el relato de la santa es el único que podría aducirse verdaderamente, pues el
texto sobre Amelia en los relatos de las apariciones de Fátima (aunque se debe tener en cuenta) es
tan escueto que lo único que podemos afirmar es que se trata de un alma que se quedará en el
purgatorio hasta el Juicio Final. Además, el diálogo es tan conciso que tampoco se puede excluir
que implícitamente admita la posibilidad de una condición: se quedará hasta el fin del mundo, a no
ser que recéis por ella. Esto no es hacer violencia a las palabras que Lucía afirmó que la Virgen
María dijo, pues vemos que las condiciones implícitas se aplican incluso a las palabras de Dios en la
Sagrada Escritura. Como en el caso en el que el profeta Isaías le anuncia al rey Ezequías que va a
morir: Pon tu casa en orden, porque vas a morir y no vivirás 142 . Pero por las oraciones del rey, el
profeta retorna a la presencia del rey y le comunica de parte de Dios: Te sanaré (...) y añadiré a tus
días quince años 143 . Si esto vale para la Palabra de Dios, también para las palabras de la Virgen
María en una revelación privada. De ahí, que el texto de la vidente de Fátima puede ser entendido
como: se quedará hasta el fin del mundo, a no ser que recéis mucho por ella.
Pero los defensores del intermediacionismo podrían alegar que aunque cada texto,
particularmente considerado, se puede salvar a través de un legítimo argumento teológico; tomados
en conjunto, parecen apuntar a una visión más compleja del purgatorio y más abierta a excepciones.
Pero dejamos las conclusiones finales acerca de todo este tema, tras añadir la serie de últimas
consideraciones y razonamientos suplementarios que vienen a continuación.
142
2 Re 20, 1. Ni en este pasaje ni en su contexto, no hallamos rastro alguno de la condicionalidad de la profecía.
No sólo eso, sino que incluso encontramos una repetición enfática del mismo mensaje.
143
2 Re 20, 6. “La doble afirmación enfática del positivo (“morirás”) y del negativo (“no vivirás”) no evita que
Ezequías le pida a Dios por el restablecimiento de la salud, basándose en la piedad del rey. Ni Dios se siente atado a la
sentencia de muerte que ya había sido entregada por Isaías”. Samuel A. Meier, Themes and Transformations in Old
Testament Prophecy, Intervarsity Press, Downers Groove 2009, pg. 32.
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