Page 62 - Tratado sobre las almas errantes
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4. Últimos razonamientos teológicos
La verdad nunca resultará fácil de comprobar, pues al final siempre lo que tenemos es una voz
que habla a través de una persona posesa. No podemos descartar que todo, de principio a fin, sea un
engaño del demonio que se hace pasar por lo que no es. Si es cierto que las entidades que se
manifiestan a través de los exorcismos son almas humanas, cabría la posibilidad de que ellas no
sean otra cosa que almas cuya suerte estuviera ya definitivamente fijada desde el momento de la
muerte. Puede que se hayan salvado, aunque ellas no lo sepan en medio de las oscuridades de su
estado de sufrimiento.
Algunas almas del purgatorio probablemente se encuentren en un estado tan penoso, que
ofrezcan la sensación de estar desesperadas y en una situación de indeterminación. Caben dos
posibilidades que no son excluyentes:
a. En una situación de aparente desesperación, ante el peso terrible de la purificación que soportan. Vemos que
aquí en la tierra hay almas de viadores que, estando en gracia de Dios, sufren las más desesperantes y
torturadoras noches oscuras. Aquí en la tierra, aun siendo tentados con el suicidio, no dejan de estar en gracia
de Dios.
b. Y en una situación de aparente indeterminación, puede haber almas en el purgatorio que todavía no sienten el
amor de Dios. Y aquí sí que se puede traer aducir el texto de San Juan de la Cruz, antes citado, en el que el
Santo hablaba de estas almas del purgatorio que les parece que no les quiere Dios a ellos (…) y que padecen
grandes dudas de que han de salir de allí jamás y de que se han de acabar sus penas 162 .
Si con lo que realmente han contactado los exorcistas no ha sido con espíritus perdidos, sino
con almas que, por encima de las apariencias, habían muerto en gracia de Dios y que no podían
retroceder de su situación de apertura a Dios. Esto significaría que es la última gracia de Dios, unida
al tránsito al más allá, lo que determina a las almas. Esto implicaría que ninguna alma puede quedar
indiferente a una situación que ineludiblemente exige de nosotros aceptación o rechazo de Dios.
No cabe duda de que la entera hipótesis de la existencia de espíritus perdidos se trata de una
cuestión teórica muy interesante con inevitables ramificaciones prácticas, cuya resolución la dará el
tiempo después de una discusión lo más serena posible. Ciertamente, la existencia de esas almas se
puede conciliar con algunos textos magisteriales, pero no se oculta que hay dificultades con otros.
Como asunto de estudio, este tema no es intrascendente, porque sea cual sea la resolución de esta
cuestión, nos llevará a conocer mejor cuáles son los límites posibles aceptables dentro de la
escatología católica. Albergamos temores de que el tema pudiera traspasar el ámbito académico,
para entrar en el campo de la predicación. Ya el Concilio de Trento en la Sesión XXV que trata del
purgatorio, establece:
Exclúyanse empero de los sermones, predicados en lengua vulgar a la ruda plebe, las cuestiones muy
difíciles y sutiles que nada conducen a la edificación, y con las que rara vez se aumenta la piedad. Tampoco
permitan que se divulguen, y traten cosas inciertas 163 .
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SAN JUAN DE LA CRUZ, Noche oscura, libro II, capítulo VII, n. 7.
163 CONCILIO DE TRENTO, Sesión XXV.
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