Page 87 - Tratado sobre las almas errantes
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se encuadraría como una de las moradas del purgatorio, la más profunda de sus moradas, la inferior.
            “Purgatorium” significa  lugar de purificación. “Limbus” significa franja, borde. El limbo de las
            almas perdidas sería la franja inferior del purgatorio, la zona que limita con el infierno.




                Este  limbo,  al  ser  un  lugar  de  purificación,  no  sería  una  morada  distinta  del  purgatorio.  De
            aceptar esta tesis, el esquema de las moradas de ultratumba sería el siguiente:




                   Cielo: Para los que ya están en la presencia de Dios, gozando de su faz.



                    Estado Intermedio: Estado de purificación, de maduración, de comprensión.  En este
                    estado podrían distinguirse cuatro moradas:




                              Purgatorio  común:  Para  los  que  murieron  arrepentidos  de  sus  pecados  y
                              amando a Dios, dispuestos a hacer lo que el Creador determinase.

                              Limbo de los muertos sin uso de razón: Para los niños y otras almas, como los
                              deficientes  mentales,  que  nunca  tuvieron  la  capacidad  de  realizar  actos
                              verdaderamente humanos.

                              Seno  de  Abraham:  Éste  ya  no  existe,  pero  fue  un  estado  donde  las  almas
                              esperaron  a  entrar  en  el  Cielo.  Como  es  lógico  esperaron  purificándose.  No
                              esperaron inactivas, sino amando y comprendiendo, aun sin aumentar mérito.

                              Franja de las almas perdidas: Para los que cayeron al borde del infierno, pero
                              sin entrar en él.

                    Infierno: Para los que rechazan a Dios. Es la morada de los que definitivamente quieren
                                  vivir libres de Dios.

                   Este esquema explicaría la suerte eterna de los niños sin uso de razón que han muerto sin
            bautismo. Desde esta perspectiva, tras la muerte se abriría para los infantes, sin prisa, la perspectiva
            de un tiempo de comprensión y de posterior determinación en cuanto fueran capaces de ello. Ese
            tiempo en el limbo sería para ellos similar al de los ángeles en su  etapa de viadores. Resultaría
            incongruente que Dios, después de haber hecho lo más (creado un alma), dejara de hacer lo menos
            (darle un tiempo para que madurara). En el caso de un aborto natural, Dios crearía un alma eterna
            ¿y  Dios  mismo  impediría  que  ese  ser  con  sus  sentimientos,  con  su  deseo  de  amar,  dejase  de
            consumar el fin para el que fue creado? No parece posible. Si creemos que el ansia de Dios existe
            en todo ser racional, eso incluye a los niños muertos sin uso de razón. Dios no puede ser visto como
            el creador de insatisfacciones eternas, millones de almas insatisfechas, sin que medie otra razón que

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